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NOS DIVORCIAMOS, ¿Y NUESTROS HIJOS?

En los últimos años el número de divorcios ha aumentado considerablemente, lo que ha puesto en alerta a algunos profesionales dado el alto número de niños con problemas a consecuencias de un divorcio problemático. Por esta razón, ofrecemos algunas pautas que van a ayudarle a afrontar esta situación de la manera más adaptativa posible en caso de que usted esté pasando por una situación parecida. 

¿Qué va a pasar ahora? Nuestras vidas cambiarán y también la de nuestros hijos. Por eso es importante que les ayudemos a adaptarse a esta nueva situación lo antes posible, normalizándola, actuando de una manera natural y afrontándola de forma positiva.

¿Cómo se lo decimos? Son ambos padres los que deben comunicar esta nueva situación y ambos deben estar de acuerdo en lo que se les vaya a contar. Elijan el momento adecuado, que sea tranquilo, sin que nadie pueda interrumpir o molestar.

Muestren una actitud tranquila y relajada, hablando con normalidad. Por ejemplo, si rompemos a llorar o nos ven nerviosos le trasmitiremos estos sentimientos, por lo que si no estamos preparados para esta conversación es preferible que procesemos primero todas nuestras emociones y después hablemos con nuestro hijo.

Háganle saber que la decisión tomada no tiene nada que ver con él, sino que es sólo una decisión de papá y mamá, pero que ambos siguen queriéndole y que siempre estarán ahí para lo que él necesite, pudiendo disponer de ellos en cualquier momento. Además, cuéntenle lo que sucederá a partir de ahora con naturalidad. Su hijo no necesita demasiadas explicaciones, él solo necesita entender lo que ocurre y lo que va a pasar con él.

¿A qué nivel podrá afectar a mi hijo? En las primeras semanas podremos notar algunos cambios en la conducta de nuestro hijo, sin embargo, con el tiempo van disminuyendo. A pesar de ello es conveniente avisar al centro escolar para que puedan supervisarle en el aula.

Si llevamos una ruptura cordial, no debe de haber ningún problema. Sin embargo, si los progenitores insultan o acusan al otro delante de su hijo y les trasmiten una situación de rivalidad, podemos desembocar en problemas de conducta y emocionales que afectarán al desarrollo de nuestros hijos, y que podría tener graves consecuencias.

Artículo publicado en el períodico Senda Norte (Marzo, 2014) 

http://www.sendanorte.es/

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